El 27 de julio de 2004 el Consejo Nacional de Investigación y el Instituto de Medicina de las Academias Nacionales de Ciencia (NAS) emitieron un nuevo informe sobre la biotecnología de los alimentos llamado “Safety of Genetically Engineered Foods: Approaches to Assessing Unintended Health Effects.” (La seguridad de los alimentos producidos con ingeniería genética: enfoques para evaluar los efectos no deseados en la salud). Con el patrocinio del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, la Administración de Alimentos y Fármacos de los Estados Unidos y la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos, el Informe llegó a la conclusión de que los intentos para evaluar la seguridad de los alimentos que se basan exclusivamente en el método de cruce “no están justificados científicamente”.
La Comisión que redactó el informe indicó que la “modificación genética” describe una amplia variedad de técnicas de cruce—desde las más tradicionales hasta la ingeniería genética y el uso de productos químicos o irradiación—que se utilizan para mejorar las características de la planta y de los animales. La “ingeniería genética” se refiere específicamente al uso de técnicas de biología molecular para eliminar genes o para transferir genes de cualidades específicas de una especie a otra.
Los efectos adversos para la salud de la ingeniería genética no han sido documentados. En el informe se recomienda que todos los alimentos producidos utilizando métodos biotecnológicos sean evaluados en busca de cambios de composición que pudieran llegar a afectar la seguridad. Se deberían analizar con más detalle todos los alimentos que contengan compuestos nuevos o cantidades inusuales de sustancias que se presentan naturalmente. Por ejemplo, la detección y evaluación posterior de una sustancia desconocida por su alergenicidad o toxicidad, o la evaluación del posible impacto en las dietas y en la salud que podrían llegar a tener alimentos que registren un aumento o una disminución de los niveles de nutrientes. Incluso cuando se advierten diferencias en la composición, se requiere más investigación para comprender la potencial importancia biológica de estos cambios.
En algunos casos, la evaluación debería continuar después de que los productos lleguen al mercado, pese a que la supervisión posterior a la comercialización no debería utilizarse para reemplazar la garantía de seguridad que se requiere obtener antes de la comercialización.