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Cómo comunicar los beneficios de los alimentos funcionales: La promesa, la realidad y los desafíos
 
Food Insight
noviembre/diciembre 2004
 

El apetito de los consumidores por novedades sobre los alimentos parece casi insaciable. Al mismo tiempo, la confusión de los consumidores es grande en el actual entorno multimediático de ritmo imparable. Los profesionales de la salud tienen a menudo que interpretar y traducir los hallazgos científicos a terminología sencilla para el “consumo público”, ya sea cuando conversan con sus colegas, con el reportero del periódico local o con familiares y amigos en alguna reunión social. Básicamente, somos todos comunicadores de la información sobre alimentos y nutrición y su aplicación a la salud.

En los últimos años, la evidencia científica ha revelado que los componentes dietético bioactivos pueden beneficiar a la salud en formas que superan ampliamente la simple satisfacción de las necesidades nutricionales básicas. Algunos componentes, si se los consume a menudo y en cantidades suficientes, pueden ayudar a reducir el riesgo de padecer enfermedades crónicas tales como el cáncer, enfermedades cardiovasculares, diabetes u obesidad. Asimismo, los científicos están equipados con nuevos conocimientos y tecnologías que les permiten identificar mejor a tales componentes dietéticos funcionales, incorporarlos a los diferentes alimentos y suplementos dietéticos, evaluar sus posibles efectos en la salud, y finalmente comprender el efecto que tienen las variantes genéticas en los seres humanos. 

El desafío de comunicar la ciencia emergente de los alimentos funcionales

Las investigaciones sobre cómo ciertos alimentos, componentes alimenticios y suplementos dietéticos  pueden promover la salud y reducir los riesgos de enfermedades evolucionan constantemente. Por ese motivo existe una corriente de información cada vez más grande que fluye con la suficiente rapidez como para mantener siempre entretenido incluso al científico más motivado. Sin embargo, las recomendaciones dietéticas de las autoridades científicas establecidas no se modifican mucho debido a que se necesita un cuerpo de evidencia fuerte y consensuado para que se llegue a modificar cualquiera de los consejos dietarios ya emitidos. Este contraste representa un desafío para quienes se esfuerzan por transmitir de manera responsable los nuevos hallazgos al público, sin modificar las guías dietéticas establecidas.

Uno de los varios desafíos es comunicar las novedades de la ciencia emergente de forma constante. Las conclusiones deberían basarse sobre la fortaleza y consistencia de las evidencias generales y no en los hallazgos de estudios aislados. Se podría argumentar que la ciencia está “emergiendo” continuamente porque las respuestas a las preguntas de investigación no son definitivas. La ciencia evoluciona a medida que estudios mejor diseñados confirman, agregan información o contradicen hallazgos previos.

El posicionar los componentes dietéticos benéficiosos  como parte de una dieta y un estilo de vida saludables en lugar de considerarlos “terapias mágicas” es un desafío único que atañe a la discusión sobre los “alimentos funcionales”. También resulta un desafío el transmitir el concepto del “desplazamiento calórico”, es decir, cuando se aumenta el consumo de alimentos que contengan un componente dietético  específico, quizás sea necesario disminuir el nivel de consumo de otros alimentos para mantener un peso saludable. La individualización, es decir, la identificación de grupos específicos de población que se beneficiarían con el aumento o la reducción del consumo de un componente determinado debería comunicarse de manera clara. Para finalizar, informar al público sobre los nuevos hallazgos o tecnologías, como por ejemplo conceptos tales como “nutrigenómica” y “nutrición personalizada”, antes de que el área se comprenda totalmente es un desafío adicional.

Guías aplicables a las Soluciones de Comunicación 

La Fundación del Consejo Internacional de Información de Alimentación Food Information Council  Foundation (IFIC, por sus siglas en Inglés) y el Instituto de Tecnólogos de la Alimentación (IFT), colaboraron con periodistas y profesionales de la salud de las universidades de Purdue, Illinois, Urbana-Champaign, y Universidad de Missouri, Columbia, para desarrollar las Guías para Comunicar la Ciencia Emergente de los Componentes Dietéticos para la Salud. Dichas Guías, que incluyen a siete “principios guía” para mejorar la comunicación, fueron diseñados para ocuparse de los desafíos que ya mencionamos y su finalidad es ser herramientas versátiles que puedan ser usadas por los comunicadores, los profesionales de la salud, periodistas y científicos especializados en nutrición y alimentación.

La esencia de las Guías

Los siguientes principios pueden usarse para mejorar las comunicaciones y posibilitar que los consumidores elijan componentes que promuevan la salud como parte de un saludable estilo de vida general.

  1. Mejorar la comprensión pública de los alimentos, componentes y suplementos dietarios, y de las funciones que cumplen en un estilo de vida saludable. Proporcionar información sencilla sobre los alimentos y la salud. Advertir a los consumidores que los componentes dietéticos no son terapias mágicas que funcionan de forma independiente, sino que pueden promover la buena salud si se los incluye como parte de una dieta y un estilo de vida saludables.
  2. Transmitir claramente las diferencias entre ciencia emergente y ciencia de consenso. La investigación científica es evolucionaria, no revolucionaria. Se debe informar a los consumidores si los hallazgos forman parte del cuerpo de investigaciones continuas o del cuerpo general de evidencia.
  3. Comunicar con precisión y equilibrio. Las comunicaciones se deben diseñar cuidadosamente. Aconsejar a los consumidores mantener siempre una postura escéptica frente a noticias engañosas, como por ejemplo, “milagro médico” o “descubrimiento científico”. Se deben desechar los titulares llamativos y leer el contenido. Explicar que los hechos son hechos, pero que los expertos pueden tener diferentes opiniones sobre cómo interpretarlos. Presentar un panorama completo de los resultados del estudio, en vez de hallazgos seleccionados.
  4. Colocar los nuevos hallazgos en el contexto necesario para que un individuo adopte las decisiones dietéticas. Que sus mensajes tengan sentido. Traducir las más recientes investigaciones en lo que los consumidores realmente consumen. Indicar con precisión a quiénes se aplican los nuevos hallazgos y qué efecto deberían tener sobre los hábitos alimenticios.
  5. Divulgar los detalles clave sobre un estudio en particular. Citar los datos específicos. Discutir el diseño del estudio (como lo es por ejemplo  las características de los participantes y la cantidad de alimentos consumidos) para ayudar a que el público comprenda los resultados de la investigación y su validez.
  6. Tomar en cuenta en qué estado se encuentra la revisión por  gente especializada. Indicar si un estudio ha sido revisado por especialistas en el tema, como una medida clave de su credibilidad, aunque se debe tener en cuenta que es sólo eso: una medida. Las revisiones por gente especializada no son garantía de resultados concluyentes—pero son una pieza del gran rompecabezas que es el cuerpo general de evidencia.
  7. Evaluar la objetividad de la investigación. Cuando se evalúe la objetividad de un estudio, se deberán considerar todos los hechos—incluir no sólo la divulgación de los fuentes de financiamiento del estudio, sino también si el estudio ha pasado ya por el proceso de revisión de especialistas, la metodología del mismo y sus conclusiones.

Los profesionales de la salud y otros comunicadores tienen la oportunidad de salvar la brecha que existe entre la ciencia y los consumidores utilizando las guías mencionadas para traducir los hallazgos de las investigaciones emergentes en mensajes comprensibles para los consumidores. Como profesionales de la salud, podemos informar a los consumidores qué se sabe sobre la ciencia de la alimentación y la nutrición; como comunicadores podemos guiarlos hacia una mejor salud.

Si desea más información sobre este tema, visite el sitio Web de IFIC Foundation en: http://www.ific.org/nutrition/functional/guidelines/index.cfm.