Lápices, cuadernos, mochilas, y...Epipen®. Si su hijo sufre de alergias a los alimentos, cuando le prepare la mochila para ir a la escuela deberá colocarle algo más que lápices y gomas de borrar—y estar preparado para enfrentar una emergencia relacionada con la comida no significa que simplemente deberá incluir el almuerzo. Los niños que sufren alergias a los alimentos, cuyo porcentaje en los Estados Unidos oscila entre 5 y 8%, necesitan estar preparados para enfrentar situaciones que pongan en riesgo su vida y que se pueden presentar en el aula, en el comedor y mientras realiza actividades extraescolares. Los padres, los maestros y los compañeros deben conocer la gravedad de este tipo de alergias y saber cómo ayudar ante una situación de emergencia. En ocasiones, los padres necesitan saber cómo manejar las situaciones escolares también. A continuación, algunos consejos que quizás lo ayuden.
Conocimientos básicos sobre las alergias a los alimentos
Los alergenos más comunes son las nueces de árbol (avellanas, almendras y pecanas), el maní, los productos lácteos, huevos, productos a base de soja, trigo, pescado y mariscos. "En los niños, el maní, las nueces de árbol, la leche, los huevos y la soja son los principales responsables”, explica Susan L. Hefle, PhD, co-directora del Programa de Investigaciones sobre alergias alimentarias y recursos de la Universidad de Nebraska en Lincoln. El índice de alergia al maní parecería estar aumentando entre los niños. “Informes recientemente publicados por la Escuela de Medicina Mount Sinai indican que la alergia al maní se ha duplicado en los niños, mientras que el índice en los adultos se mantuvo estable", explica Hefle. Sin embargo, es importante tener en cuenta que otros alimentos que causan alergias pueden ser igualmente peligrosos, especialmente entre los niños más pequeños. “Pese a que la alergia al maní es la que recibe más cobertura en la prensa, las alergias a la leche y al huevo afectan a mayor cantidad de niños en los Estados Unidos," agrega Anne Muñoz-Furlong, fundadora y gerente general de la Red de Alergia a los Alimentos y Anafilaxis (FAAN).
Las verdaderas alergias a los alimentos (a diferencia de las intolerancias a ciertos alimentos) involucran al sistema inmunológico y ocurren cuando el cuerpo interpreta equivocadamente que un alimento o un ingrediente (por lo general una proteína) es un invasor y produce anticuerpos para combatirlo. Ante la exposición reiterada a la proteína ofensiva, el cuerpo continúa armando su defensa de tal manera que, finalmente, el alimento alergénico activa la liberación de histamina y otros productos químicos en el cuerpo. Estos son componentes del sistema defensivo del cuerpo que causan los síntomas de la alergia alimentaria.
Los síntomas pueden ser leves (boca o lengua reseca, picazón) o severos (ataque cardíaco). La reacción alérgica más severa se llama anafilaxis. Esta respuesta infrecuente, aunque potencialmente fatal, al alergeno involucra a diferentes sistemas del cuerpo y ocasiona una variedad de síntomas en vez de uno o dos síntomas como es típico que suceda. De manera simultanea se pueden producir síntomas tales como dificultad para respirar, contracción de la garganta, disminución de la presión arterial e inconsciencia. La anafilaxis progresa rápidamente y por lo general, el tratamiento incluye una inyección de epinefrina. En opinion de Hefle, las reacciones anafilácticas se producen a menudo cuando las personas alérgicas están comiendo fuera de su hogar y sin darse cuenta consumen el alimento ofensivo. Esta es la razón por la cual resulta extremadamente importante que el personal de la escuela esté familiarizado con los síntomas de las alergias alimentarias (para que puedan reconocer una reacción rápidamente) y con los tratamientos apropiados.
Informar sobre la alergia alimentaria de su hijo
Informar a la escuela sobre la condición de alérgico de su hijo es una de las decisiones más importantes que un padre puede hacer para ayudar a prevenir una reacción durante el horario de clases. Esto es mucho más importante si el diagnóstico de alergia es reciente, ya que la enfermera escolar no lo tendrá registrado en la historia clínica, ni tampoco lo sabrá el personal de la cafeteria ni los maestros.
Reúnase con la enfermera escolar y las maestras de su hijo.
“Es importante que solicite una reunión con las autoridades de la escuela lo más pronto posible, de esa manera todos estarán más atentos a lo que suceda con su hijo”, aconseja Muñoz-Furlong. Aunque el personal de la escuela afirme estar familiarizado con el problema porque el niño ya ha asistido a clases el año anterior, igualmente pida una reunión. Ayudará al personal a revisar los síntomas y el plan de tratamiento para su hijo, y les podrá informar sobre cualquier cambio en su condición médica. ¿Quiénes deberían asistir a la reunión? Como mínimo, la maestra de grado de su hijo y la enfermera escolar. Durante la reunión se deberá discutir la alergia en particular, sus síntomas y los tratamientos. Averigüe si el sistema de la escuela permite que los niños lleven consigo sus propios medicamentos para la alergia y, de no ser así, averigüe quién va a estar a cargo. Si su hijo es mayor y se debe trasladar de una clase a otra, pida que todos los maestros acudan a la reunión, aunque sepa que algunos quizás no lo hagan.
Conozca al encargado del servicio de alimentos.
Aparte de los maestros, muchas personas consideran que también es importante informar la condición de alérgicos de sus hijos al personal del comedor. El personal del servicio de alimentos de la escuela forma parte del equipo de gestión de la alergia alimenticia y se les debería invitar a cualquier reunión que se celebre para tratar el tema. La Asociación de Nutrición Escolar (SNA, por su siglas en inglés), anteriormente la Asociación de Servicios de Alimentación Escolares de los Estados Unidos, ofrece información y recursos sobre cómo manejar las alergias alimenticias a los que se encargan de la nutrición en las escuelas, a través de sesiones de capacitación, conferencias, su sitio Web y diversas publicaciones para miembros. Sin embargo, “Las políticas y los enfoques que se deben aplicar para manejar a los alumnos que sufren alergias alimenticias se fijan a nivel local y del distrito, y pueden variar ampliamente,” explica el vocero de la SNA, Erik Peterson. “Aconsejamos a los padres contactar con el encargado del servicio de alimentos local para discutir las políticas personalmente.” De ser necesario pueden solicitar el envío del Cartel de Alergias Alimenticias para los Trabajadores de los Servicios de Alimentación de International Food Information Council (IFIC) y entregárselo al encargado del servicio de comedor de la escuela. El mencionado cartel, escrito en inglés y español, describe “lo que se debe saber” y “lo que se debe hacer” para responder preguntas o enfrentar una reacción alérgica a algún alimento. Para ordenar el cartel visite el sitio Web de IFIC en http://ific.org o envíe un e-mail a foodinfo@ific.org.
Distribuya copias del Plan de Acción que se aplica para enfrentar una reacción alérgica.
Se puede obtener un formulario para crear el Plan de Acción personalizado para su hijo en el sitio Web de FAAN (www.foodallergy.org). En el formulario se listan los síntomas e instrucciones detalladas para tratar la alergia de su hijo, y debe estar firmado por el médico que lo atiende. Este documento cuenta con un espacio donde pegar una fotografía de su hijo. Tenga preparadas muchas copias del mismo para distribuir entre el personal de la escuela.
No se olvide del personal auxiliar.
Las alergias a los alimentos son un problema que debería ser conocido por todo el personal escolar—y no solamente por la maestra titular de su hijo. “Las reacciones alérgicas en la escuela a menudo se producen cuando los niños están trabajando en algún proyecto que envuelva alimentos—en la clase de matemática, de arte, economía doméstica—y durante las celebraciones escolares”, expica Miñoz-Furlong. Quienes supervisan las actividades extra curriculares, como entrenadores, tutores y consejeros también deberían incluirse en la cadena de comunicación. Siempre tenga a mano un formulario del Plan de Acción para entregar al personal de supervisión que pueda llegar a estar en contacto con su hijo durante el día.
¿Adolescente con alergia alimentaria? Tratar con cuidado
La mayoría de los adolescentes no desea que sus padres informen sobre los peligros de la condición de alérgico que padece a todo el personal de la escuela. De hecho, a menudo no desean que nadie sepa que sufren de alergias. Los adolescentes que son alérgicos a los alimentos son considerados un grupo de alto riesgo porque tienen más oportunidades de consumir alimentos sin supervisión y, además, no les gusta informar que padecen esta condición. Es frecuente que los adolescentes simplemente se alejen del grupo cuando sufren una reacción alérgica porque no desean llamar la atención. Todos estos temas de ser aceptados y los asuntos de privacidad son los que tornan la tarea de los padres aún más difícil, aunque no imposible. “La diferencia básica entre informar al personal de la escuela de un niño y la de informar a la escuela de un adolescente estriba en que el adolescente debería incluirse en todos los aspectos de la comunicación, en tanto que los niños más pequeños no”, explica Muñoz-Furlong. Por ejemplo, el hijo adolescente debería estar incluido en las reuniones con el personal de la escuela para que él o ella pueda discutir sus propias experiencias con la alergia y los síntomas específicos. Se le debería envolver en cualquier plan escolar para manejar emergencias causadas por reacciones alérgicas, como por ejemplo, quién debería ser informado o contactado y en qué circunstancias.
También se debe aconsejar a los adolescentes a que informen por lo menos a uno de sus amigos sobre su condición de alérgico, para que esté preparado en caso de una emergencia. Por ejemplo, el amigo elegido podría aprender a detectar los síntomas y se le podría enseñar a administrar la epinefrina. En el programa Protect a Life de FAAN se discute lo importante que resulta el compartir la responsabilidad con un amigo y al mismo tiempo se ofrecen consejos y técnicas para hacerlo con éxito. Si desea obtener más detalles sobre el programa PAL, visite el sitio Web de FAAN.
“Otra buena idea es hacer una dramatización de la situación de emergencia”, explica Muñoz-Furlong. “Revise diferentes situaciones que se podrían presentar y pregúntele, ‘¿A quién le dirías?’ De esa manera, tanto el adolescente como los padres pueden ensayar potenciales situaciones de crisis y analizar cuál sería la manera más aceptable de manejarlas”
Los puntos clave son concienciación, educación y preparación
El primer día de clases de un niño que sufre alergias a los alimentos puede ser preocupante para los padres. Hay tantos peligros imprevistos y nadie será tan cuidadoso con su hijo como ustedes. Sin embargo, si usted se mantiene alerta, hay muchas cosas que puede hacer para que la experiencia en la escuela sea segura. Hablar sobre el tema, proporcionar información adecuada sobre las alergias y los pasos de tratamiento, y ensayar situaciones problemáticas son las maneras más efectivas para que ustedes y su hijo manejen las alergias alimentarias durante el año escolar.
Empezar un nuevo año escolar es un momento de excitación para los niños, y no hay motivos para que no lo sea también para los que padecen alergias. Tenga cuidado de no poner demasiado énfasis en los aspectos potencialmente alarmantes y peligrosos que encierra la experiencia escolar de su hijo alérgico. El punto es preparar al niño y brindarle las herramientas necesarias, no atemorizarlo. Si usted maneja las situaciones escolares de manera consistente, coherente, sin darle demasiada importancia, su hijo estará seguro y además, logrará mejorar su experiencia académica en su totalidad.
Los principales alergenos que afectan a los niños
- Maní
- Leche
- Huevos
- Productos derivados de la soya
- Nueces de árbol (avellanas, pecanas, almendras)