La cafeína. Muchos de nosotros esperamos ansiosos el momento de tomarnos una taza de café, de té o de bebida carbonatada antes de empezar el día o para recargar fuerzas durante la tarde. La cafeína es uno de los ingredientes alimenticios que más atención ha recibido y forma parte de la lista de ingredientes Generalmente Reconocidos como Seguros (GRAS) de la Administración de Alimentos y Fármacos (FDA).
Pese a que mucho se sabe sobre los efectos sicológicos del consumo de la cafeína, los expertos continúan investigando los efectos que tiene este ingrediente en la salud. Tal como sucede con la mayoría de los alimentos e ingredientes, la clave es la moderación. Los expertos coinciden en afirmar que la mayoría de las personas puede consumir cantidades moderadas de cafeína (aprox. 300 miligramos por día, lo que equivale a 2/3 tazas de 8 onzas de café filtrado o 5/6 tazas de té) sin efectos negativos para la salud. Frente a la preocupación que despertó en el público el hecho de que está aumentando la cantidad de personas hipertensas en los Estados Unidos, se comenzaron a realizar investigaciones para aclarar la relación que pudiera existir entre la cafeína y la presión sanguínea, especialmente en los grupos de riesgo.
Lo que afirman los investigadores
El Informe sobre Nutrición y Salud del Ministro de Salud (Surgeon General) de 1988 marcó una clara distinción entre los efectos que tiene el consumo de cafeína en la presión sanguínea a corto y a largo plazo. En los consumidores normales, la cafeína no tiene efecto alguno en la presión arterial. Las personas que no consumen cafeína con regularidad pueden experimentar un aumento en la presión sanguínea después de consumir cafeína, aumento que dura poco tiempo. El efecto es relativamente pequeño y temporero, y aproximadamente después de 2 horas, la presión sanguínea vuelve al nivel que tenía antes de que la persona consumiera la cafeína.
Desde la publicación del Informe del Ministro de Salud de 1988, los investigadores continuaron recopilando datos para comprender si el efecto temporario de la cafeína en la presión sanguínea tiene alguna otra implicación a largo plazo en la salud. Los estudios más recientes confirman mucho de lo que ya se sabe, y reafirman la seguridad de la cafeína cuando se la toma con moderación, aunque sugieren algunas áreas interesantes para continuar las investigaciones.
Una completa revision de los efectos de la cafeína en la salud que realizó Health Canada, y que se publicó en 2003, determinó que en los adultos sanos, el consumo diario moderado de cafeína no está asociado con efectos adversos, ni siquiera problemas cardiovasculares como la hipertensión. Investigadores finlandeses llegaron a una conclusión similar en 1999. Estudios de largo plazo no pudieron demostrar la relación entre el consumo de cafeína y la presión sanguínea, pese a que algunos estudios a corto plazo detectaron que hay personas que son más sensibles a la cafeína que otras. Resaltaron la necesidad de completer ensayos clínicos e investigaciones epidemiológicas que involucren a grandes cantidades de participantes para poder responder a preguntas sobre el consumo de la cafeína en personas hipertensas o con tendencia a la hipertensión.
Estudios a corto plazo originan más preguntas de investigación
Los estudios a corto plazo de poblaciones específicas ofrecen información definitiva para dicho subgrupo, pero los resultados no pueden ser generalizados y aplicarse a toda una población. Si se realizan conforme a condiciones muy específicas, estos estudios generan con frecuencia algunas sugerencias para investigaciones futuras.
Ese fue el caso en una reciente investigación sobre los efectos de las bebidas cafeinadas en la presión sanguínea de un grupo de adolescentes africanos americanos y caucásicos. Los investigadores del Medical College de Georgia reportaron que un pequeño grupo de adolescentes africano-americanos que consumió más de 100 mg de cafeína tenía lecturas de presión sanguínea más elevadas que el grupo de adolescentes caucásicos que consumió la misma cantidad. (Una lata de 12 onzas de bebida carbonatada cafeínada contiene un promedio de 24 mg de cafeína). La mayoría de los adolescentes del estudio consumió entre 50 y 100 mg de cafeína por día y no demostró tener ningún efecto sobre la presión sanguínea, sin atención a su etnia o raza.
Varias limitaciones en el diseño del estudio impidieron que los investigadores llegaran a conclusions definitivas. Pese a que se controló el consumo de sal, los adolescentes eligieron y consumieron una variedad de alimentos que contenían nutrientes tales como potasio, magnesio, fibra y grasas que también pueden influir sobre la presión arterial. Los investigadores advirtieron que el consumo de cafeína de un adolescente podría no ser considerado un factor independiente sino, más bien, un marcador o indicador de otra dieta o prácticas de estilo de vida que combinadas influyen sobre la presión sanguínea. Por consiguiente, y de acuerdo con los autores, el mensaje de este estudio es que se necesitan más investigaciones para identificar y clarificar cuáles son los múltiples factores que contribuyen a la existencia de hipertensión en los adolescentes.
Otro grupo que corre riesgo de desarrollar alta presión sanguínea es el de los adultos de más edad. Se realizaron varios estudios que examinaron los efectos del consumo de la cafeína en este grupo. Parte de la investigación se centró en la idea de que incluso un aumento en la presión sanguínea pequeño, temporero relacionado con la cafeína puede afectar la salud de la población de más edad si se prolonga en el tiempo. Existen varios estudios a corto plazo que arrojaron resultados conflictivos; probablemente debido a diferencias de edad, diferencias individuales en la respuesta a la cafeína o sólo diferencias en la forma en que se realizaron los estudios. Sin embargo, varios investigadores han sugerido que los adultos de mayor edad que corren riesgo de desarrollar hipertensión o bien que ya sufren de ella, deben moderar su consumo de cafeína.
El asunto de la tolerancia
Muchos estudios reportan que los consumidores regulares de cafeína llegan a desarrollar una tolerancia al ingrediente y, como consecuencia, ya no les produce efectos a largo plazo en la presión sanguínea. Investigadores del Veterans Affairs Medical Center de Oklahoma City desafiaron esta conclusión en un estudio publicado en la revista Hypertension a principios de este año. Sobre 97 personas adultas que consumían cafeína con regularidad, la mitad demostró picos de presión poco tiempo después de tomar cápsulas que contenían cantidades de cafeína equivalentes a unas cinco tazas de café durante un período de 4 horas. Los autores afirman que sus hallazgos sugieren que es necesario realizar estudios a largo plazo sobre los efectos de la cafeína en personas que corran riesgo de desarrollar hipertensión.
Un editorial que comentaba sobre el estudio indicó que el método de administración de la cafeína no reflejaba la forma en que las personas consumen sus bebidas con cafeína. Resaltaba la falta de evidencia que vinculara el consumo de cafeína con el aumento de la presión sanguínea, incluso en personas hipertensas. “A falta de datos científicos definitivos, parecería prudente recomendar moderación cuando se trate de ingerir de bebidas con cafeína como por ejemplo, café, té y bebidas carbonatadas,” es la opinión del Dr. Martin G. Myers de la Universidad de Toronto. Advirtió que el consumo regular de cafeína puede minimizar los efectos sobre la presión sanguínea.
¿Qué es lo que esto significa?
La hipertensión es una condición compleja que abarca múltiples causas y factores de riesgo, y no existen estudios independientes que presenten la historia completa. Sin duda alguna las nuevas investigaciones acrecentarán nuestro conocimiento sobre los efectos de la cafeína en la salud, en tanto y en cuanto los científicos continúen aceptando el desafío de detectar cuáles son los factores dietéticos que tienen más efecto en las personas hipertensas o con posibilidad de serlo. Sin embargo, ya existe un amplio cuerpo de evidencias científicas a partir del cual podemos extraer conclusiones.
Primero, si usted disfruta de las bebidas cafeinadas, se sea una taza de café o té durante la mañana o un refresco durante el receso de la tarde, puede continuar haciéndolo sin problemas. En general, los expertos coinciden en afirmar que la mayoría de las personas pueden consumir cantidades moderadas de cafeína (300 mg por día) sin efectos negativos en la presión sanguínea.
Segundo, quienes se ocupan de custodiar la información médica del país, que son los encargados de aconsejarnos y guiarnos en lo que se relaciona con asuntos de salud, no recomiendan reducir el consumo de cafeína como un método de controlar la presión sanguínea. Aunque las organizaciones del cuidado de la salud definen a la moderación de forma levemente diferente, la recomendación general es tomar de 1 a 3 tazas de bebidas cafeínadas al día. La Asociación del Corazón de los Estados Unidos (American Heart Association) afirma que “tomar café con moderación (1-2 tazas al día) no parece tener efectos dañinos”. La Asociación Dietética de los Estados Unidos (American Dietetic Association) también recomienda que, “Para la mayoría de los adultos saludables, consumir entre 200 y 300 mg de cafeína por día—aproximadamente 2 a 3 tazas de café—no presenta ningún problema físico.”
Los Institutos Nacionales de la Salud Comité Conjunto Nacional para la Prevención, Detección, Evaluación y Tratamiento de la Alta Presión Sanguínea en su más reciente informe, publicado en el 2003 no menciona a la cafeína como un factor de riesgo para la presión sanguínea en su informe más reciente, que se emitió en 2003. Este grupo, que representa a 46 organizaciones de profesionales, voluntarios y federales, tiene a su cargo desarrollar guías clínicas para la prevención, detección y tratamiento de la alta presión sanguínea.
Se recomienda a aquellas personas que son hipertensas o que corren más riesgo de desarrollar hipertensión que consulten a un profesional médico quien las asesorará sobre los medios científicos que existen para manejar la condición. Estudios en la marcha podrían pronto ayudar a explicar detalles más específicos sobre este grupo de personas.
Los especialistas recomiendan realizar una serie de ajustes en el estilo de vida que han probado ser efectivos para bajar la presión sanguínea. Por ejemplo:
- Reducción de peso en personas con sobrepeso u obesas
- Adopción del plan de alimentación Dietary Approaches to Stop Hypertension (DASH—Enfoques Dietarios para Detener la Hipertensión) que es rico en potasio y calcio
- Reducción del sodio dietario
- Aumento de la actividad física
- Moderación en el consumo de bebidas alcohólicas