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Investigación de la Investigación: Evaluación de la Epidemiología
 
Food Insight
septiembre/octubre 2005
 



Epidemiología —una rama de la ciencia médica que se ocupa de la incidencia, la distribución y el control de las enfermedades en la población (Diccionario Merriam-Webster’s Collegiate Dictionary, décima edición).


Si usted lee el diario, escucha las noticias por radio o ve las noticias de la noche en la televisión, seguramente ha oído hablar acerca de docenas de estudios de investigación que relacionan los alimentos y la nutrición con la salud. Es un tema candente; después de todo, ¡todos comemos! Muchos de los estudios de nutrición y salud que vemos son epidemiológicos —estudios de población. La epidemiología es una forma válida y valiosa de investigación y desde hace mucho tiempo tiene especial importancia en el campo de la salud pública. Como tiene algunas limitaciones, también es un tipo de investigación que frecuentemente se interpreta de manera errónea. La cobertura de los medios de los resultados de la investigación epidemiológica con frecuencia es inexacta o los resultados se describen en una forma que hace que los hallazgos sean menos útiles —o incluso que no tengan sentido— para la persona promedio.

Aprender un poco acerca de la investigación epidemiológica es una buena manera de ayudar a asegurar que nosotros, como consumidores, entendemos mejor las investigaciones que pueden afectar nuestra salud. Una vez que sabemos qué buscar, es mucho más fácil no sólo interpretar lo que leemos y escuchamos acerca de la investigación, sino también decidir si es importante para nosotros.

Epidemiología 101

Los estudios epidemiológicos observan las poblaciones para investigar posibles asociaciones entre aspectos de la salud (como el cáncer y la enfermedad cardíaca) y la dieta, el estilo de vida, la genética u otros factores de las poblaciones. Este tipo de investigación arroja información acerca de la distribución y de los elementos determinantes de la enfermedad y de otros resultados de salud para hacer nuevos estudios pero, al igual que cualquier estudio empírico, no establece una relación de causa y efecto. Por ejemplo, la comparación del consumo de carne per capita entre varios países puede revelar una asociación entre comer carne y ciertos tipos de cáncer. Sin embargo, uno no puede concluir correctamente que comer más carne provoca cáncer, porque otros factores no relacionados en las dietas de personas que consumen carne pueden ser los verdaderos culpables (como grasas totales, calorías o bajos niveles de consumo de vegetales de las personas que comen carne).

Los estudios realizados como parte de la investigación epidemiológica usan varios tipos de diseño de investigación. Los estudios longitudinales controlan un grupo de personas durante un período de tiempo para observar los efectos de la dieta, las conductas y otros factores sobre la salud o la incidencia de enfermedades, mientras que los estudios retrospectivos observan eventos y conductas que ya han tenido lugar (Carta de Bienestar de Berkeley, Universidad de California, 1996). La investigación epidemiológica también puede ser observacional o experimental. En la investigación experimental, parte de la población recibe algún tipo de tratamiento (a veces llamado intervención) y los resultados se comparan con los resultados de quienes no reciben el tratamiento (grupo de control). La investigación observacional sugiere asociaciones o correlaciones entre las características basadas en diferencias observadas.

Las raíces de la epidemiología

Tal vez la palabra epidemiología es nueva para usted, pero los conceptos básicos de la investigación epidemiológica han existido desde hace siglos. Los antiguos griegos y romanos reconocían que los síntomas de ciertas enfermedades estaban asociados con condiciones ambientales (por ejemplo, la “malaria” se producía con mayor frecuencia en las personas que vivían en zonas de pantanos). Los antiguos epidemiólogos consideraban no sólo las enfermedades infecciosas, como el cólera y la plaga, sino también los riesgos ambientales, como el plomo, las enfermedades crónicas, e incluso los riesgos ocupacionales, cuando realizaban sus investigaciones.

La epidemiología cuantitativa tradicional comenzó en el siglo XVII debido a la preocupación por la salud pública. La primera investigación epidemiológica se hizo sobre la plaga y las condiciones sanitarias deficientes (y sus enfermedades asociadas). La epidemiología de las enfermedades infecciosas y la teoría del germen (que establece que agentes simples se relacionan uno a uno con enfermedades específicas) caracterizaron la etapa de mediados a fines del siglo XIV y la primera mitad del siglo XX. Por ejemplo, el trabajo de John Snow sobre la causa del cólera a mediados de la década de 1850 fue seguido por el estudio de la tuberculosis, el ántrax y, luego, la polio. A partir de la década de 1920, quienes comenzaron a buscar causas no microbiológicas de enfermedades iban en contra de la corriente del pensamiento científico de ese tiempo. En los Estados Unidos, Joseph Goldberger fue pionero al establecer la deficiencia nutricional como causa de la pelagra. De esta manera surgió el estudio de la nutrición y las enfermedades.

Como sucede hoy, las conclusiones de los primeros epidemiólogos no siempre eran correctas. No obstante, con los años, la ciencia de la epidemiología maduró y se hizo más refinada. Ha tenido una función enorme para ayudar a cuantificar la magnitud de enfermedades como el VIH/SIDA, el cáncer de mamas, la enfermedad de Alzheimer y las enfermedades relacionadas con el tabaco y ha sido utilizada para sugerir algunos factores que influyen en la incidencia de estas enfermedades. Tradicionalmente, la epidemiología ha sido una fuerza guía detrás de las políticas y los programas de salud pública en todo el mundo. La disminución de enfermedades infecciosas y el aumento de la importancia relativa de las enfermedades no contagiosas (enfermedades que no son contagiosas y que no se pueden transmitir de una persona a otra) han llevado al desarrollo de la epidemiología moderna. Hoy, los consumidores pueden interpretar los datos epidemiológicos como relativos a los individuos cuando, en realidad, los estudios epidemiológicos se hacen para concentrarse en grupos de población amplios.

¿Qué significan estos estudios para mí?

Para la mayoría de la gente, la interpretación de los resultados de las investigaciones epidemiológicas no es una tarea fácil —especialmente cuando el informe que contiene el estudio de investigación completo no está disponible para considerarlo, como les sucede usualmente a los consumidores. Entonces, ¿cómo podemos comenzar a comprender si un estudio es relevante para nuestras vidas? Hay algunas maneras para aseverar rápidamente si una investigación es aplicable a la vida de uno. Este es el método “rápido y de baja calidad” para interpretar la investigación, pero siempre es mejor tomarse el tiempo para leer un informe completo de una investigación con un enfoque crítico. Sin embargo, en caso de que sea necesario, puede usar los siguientes consejos para comenzar:

  • Considere el tipo de riesgo expresado en el estudio.

Recuerde que es mejor considerar ambos tipos de riesgo —el riesgo absoluto (también denominado riesgo excesivo) y el riesgo relativo— cuando evalúa un estudio (vea la barra lateral “Negocio Riesgoso” abajo). El riesgo excesivo le dirá con qué probabilidad se produce el resultado en general, mientras que el riesgo relativo compara el riesgo entre grupos. Si el riesgo excesivo es nulo, entonces el riesgo relativo puede ser irrelevante.

  • Evalúe si los resultados son generalizables a otros grupos.

Los estudios se realizan con frecuencia con grupos de población algo reducidos, lo que arroja resultados más sólidos y válidos, pero sacrifica la capacidad para hacer generalizaciones. Por ejemplo, un estudio realizado con hombres no significa que los mismos resultados se producirán en una población de mujeres. Una investigación realizada en animales no puede ser fácilmente generalizada en humanos, los resultados de una investigación realizada con adultos pueden no ser aplicables a niños, y así sucesivamente. Los investigadores generalmente hacen estos tipos de advertencias al final del estudio de investigación, pero estos tipos de afirmaciones a menudo se pierden (o no se incluyen) debido a las limitaciones de tiempo o espacio en los medios de comunicación para informar acerca de la investigación.

  • Recuerde que una asociación o correlación no prueba una relación de causa y efecto.

Debe destacarse y recordarse que una asociación o correlación no prueba una relación de causa y efecto. Este es uno de los errores más fáciles de cometer cuando se interpretan las investigaciones. Los medios lo hacen con frecuencia, al igual que los consumidores. Cuando se sugiere una asociación, siempre se necesita investigar más para determinar si esa asociación realmente existe y por qué.

  • Vea los estudios de investigación como discusiones entre científicos.

Casi nadie consigue tener la última palabra, ya que es raro que un estudio dé una respuesta final y completa. Las opiniones cambiantes, si bien son frustrantes para el público, reflejan el hecho de que la ciencia es un proceso dinámico y evolutivo.

La base

Sin importar si el estudio es epidemiológico o si es otro tipo de investigación, no cambie su dieta sobre la base de los hallazgos de un solo estudio nuevo. Por el motivo mencionado en el último consejo mencionado arriba, es posible que no sea necesario —y tal vez que incluso sea desacertado— modificar la conducta dietaria sobre la base de los hallazgos de un estudio, especialmente si usted está considerando eliminar una categoría de alimentos completa. Espere hasta que se hagan otros estudios, tal vez muchos otros estudios, para confirmar los nuevos hallazgos antes de hacer un cambio en su dieta.

Negocio Riesgoso

Si no comprende totalmente las diferencias entre el riesgo relativo y el riesgo excesivo, puede entender de manera totalmente errónea la importancia de un estudio de investigación. El riesgo excesivo se refiere al riesgo real de que se produzca un hecho, es decir, la probabilidad de que se produzca un resultado específico. El riesgo relativo pone el riesgo en términos comparativos, por ejemplo, el resultado en personas expuestas al factor en cuestión comparado con el resultado en personas no expuestas al factor. Un riesgo relativo mayor que 1 indica un mayor riesgo de que el resultado investigado se produzca; un riesgo relativo de menor que 1 indica un menor riesgo de que se produzca el resultado. Los riesgos relativos son la medida más comúnmente utilizada de morbidez y mortalidad en la literatura médica de hoy. En muchos casos, sin embargo, el riesgo excesivo o absoluto es una estadística mucho más relevante para el público.

Por ejemplo, un informe de noticias que dice que las personas que consumen el Producto X tienen un 75 por ciento más de probabilidad de sufrir el Problema Y que aquellas que no lo consumen puede parecen un estudio convincente e importante. Este tipo de afirmación es una expresión de riesgo relativo. En el mismo ejemplo, el riesgo excesivo de alguien en el estudio que sufre del Problema Y puede haber sido sólo un uno por ciento. En este caso, el riesgo excesivo es el resultado más significativo, ya que nos dice que sólo el uno por ciento de las personas sufre del Problema Y de todos modos. Fue la expresión de los resultados como riesgo relativo lo que hizo que el problema pareciera más importante de lo que realmente es. Sin embargo, el riesgo relativo también puede hacer que un problema parezca menos importante de lo que realmente es. Por lo tanto, es importante que considere el riesgo relativo y el riesgo excesivo cuando evalúa los resultados de la investigación.