En los Estados Unidos, los índices de sobrepeso y obesidad han aumentado hasta alcanzar proporciones epidémicas en los últimos 20 años. En 1988, la oficina General de Cirugía estimó que un cuarto de los adultos estadounidenses sufrían de sobrepeso, mientras que los más recientes datos del gobierno indican, que aproximadamente 64 por ciento de los adultos tienen sobrepeso o son obesos. El impacto de esta afirmación es tanto financiero como humano. Los costos directos asociados con el tratamiento de los problemas crónicos de salud, tales como enfermedades cardíacas, diabetes Tipo II, y algunos tipos de cáncer que aparecen como consecuencia del sobrepeso y la obesidad representan aproximadamente $93-117 billón de los gastos nacionales en salud. Los científicos estiman que 400.000 muertes al año son atribuídas a una dieta pobre y a la falta de actividad física. En opinión de Julie Gerberding, directora de los Centros para el Control de las Enfermedades, “la obesidad está rápidamente equiparando al tabaco como causa principal de muerte”.
Los índices de sobrepeso y obesidad infantil son especialmente alarmantes. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 1999-2000 (NHANES) 10 por ciento de los niños de entre 2 y 5 años de edad y 15 por ciento de los niños y adolescentes de entre 6 y 19 años de edad en los Estados Unidos tienen sobrepeso. La prevalencia de sobrepeso en la población de niños y adolescentes se ha duplicado en los últimos veinte años y triplicado en los últimos cuarenta años. Datos extraidos de la Encuesta Nacional de Examen de la Salud y la Nutrición (National Health and Nutrition Examination Survey) (NHANES) 1999, indican que en los Estados Unidos, el número de niños con sobrepeso aumentó casi 20 por ciento en la última década. Uno de cada cuatro niños tiene sobrepeso o corre el riesgo de padecerlo. Las investigaciones demuestran que los niños con sobrepeso tienen más posibilidades de transformarse en adultos con sobrepeso, y por lo tanto, corren un riesgo mayor de padecer problemas de salud con consecuencia de ello. De hecho, 60 por ciento de los niños de entre 5 y 10 años con sobrepeso ya tienen riesgo de padecer enfermedades cardíacas.
Pese a que todos los menores de edad corren riesgo, los niños de ascendencia mexicana y los negros no hispanos están expuestos a mayores riesgos que los niños blancos no hispanos. La prevalencia de sobrepeso entre los adolescentes negros no hispanos y mexicanos aumentó más de 10 puntos porcentuales entre los estudios NHANES de 1988-1994 y 1999-2000. Los datos de la encuesta NHANES indicaron que los adolescentes negros no hispanos y mexicanos de entre 12 y 19 años están más predispuestos a tener sobrepeso (24 por ciento) que los adolescentes blancos no hispanos (13 por ciento). Adicionalmente, los niños mexicanos de entre 6 y 11 años de edad tienen más probabilidades de tener sobrepeso (24 por ciento) que los niños negros no hispanos (20 por ciento) y que los niños blancos no hispanos (12 por ciento).
A nivel global
El sobrepeso y la obesidad no son cuestiones que afectan sólo a los Estados Unidos. Esta cuestión no es un tema que ataña exclusivamente a los Estados Unidos. La Organización Mundial de la Salud informó en 1995 que en el mundo había 200 millones de adultos obesos. En 2000 el número de adultos obesos superó los 300 millones, con casi 1.7 billones de personas con sobrepeso. La OMS considera que la obesidad es una de las diez principales causas de muertes prevenibles en todo el mundo. Pese a que la desnutrición y el sexo no seguro son responsables de la mayoría de las muertes, la alta presión arterial, fumar, el colesterol elevado y la obesidad están afectando a los países industrializados y en vías de desarrollo. El Informe Conjunto de Expertos de la FAO / OMS sobre Dieta, Nutrición y Prevención de las Enfermedades Crónicas de 2003 estimó que las enfermedades no transmisibles, como la obesidad, la diabetes, la hipertensión, infarto y varias formas de cáncer eran responsables de 60 por ciento de las 55,7 millones de muertes que se produjeron en 2000. Si no se controlan, estas enfermedades no transmisibles van a ser responsables en corto tiempo por más de casi 75 por ciento de todas las muertes en 2020. El aumento en el sobrepeso y la obesidad se produjo tanto en los países industrializados como en los países en desarrollo de todo el mundo.
Definiciones de sobrepeso y obesidad
Investigadores de Los Centros para el Control y Prevención de las Enfermedades (Centers for Disease Control and Prevention), y profesionales de la salud utilizan el índice de masa corporal (IMC) como el método preferido para determinar si un adulto tiene sobrepeso o es obeso, pese a que existen y se utilizan otros métodos también. El IMC es un cálculo que divide el peso en kilogramos de una persona por su altura expresada en metros al cuadrado (IMC = [kg/m2]. El IMC también puede calcularse en libras y pulgadas: IMC = [lbs/in2] x 703. La pauta general que actualmente recomiendan los Centros para el control y la prevención de las enfermedades es que aquellos individuos que tienen un IMC de entre 25 y 29.9 tienen sobrepeso y quienes tienen un IMC superior a 30 son considerados obesos. Resulta importante advertir que el IMC no usa en sus cálculos ni la grasa corporal, ni la contextura física ni tampoco el tamaño. Por lo tanto, es posible que una persona que tenga una alta proporción de masa corporal delgada (músculo) tenga un IMC elevado, aunque no necesariamente corra el riesgo de padecer los trastornos de la salud que se relacionan con el sobrepeso y la obesidad. Las tablas pueden verse en el sitio web de los Centros para el control y la prevención de las enfermedades en: http://www.cdc.gov/nccdphp/dnpa/bmi/bmi-adult.htm.
Se han desarrollado tablas de IMC para niños, divididas según el sexo. Los niños que tengan un IMC igual o superior al 95vo percentilo representado en las tablas se consideran con sobrepeso. Se considera que quienes se ubican en un percentilo de 85, corren el riesgo de tener sobrepeso. . Estas tablas también pueden hallarse en el sitio web de los Centros para el control y la prevención de las enfermedades en: http://www.cdc.gov/nccdphp/dnpa/bmi/bmi-for-age.htm.
¿Cuáles son los efectos en la salud?
Las consecuencias fisiológicas del sobrepeso y la obesidad pueden no ser fatales, pero igualmente afectan la calidad de vida (por ejemplo, problemas respiratorios en las articulaciones, infertilidad) como también causan enfermedades que hacen que el individuo corra el riesgo de sufrir una muerte prematura. Entre dichas enfermedades podemos nombrar a la diabetes Tipo II, la hipertensión, colesterol elevado, enfermedades cardiovasculares, y de la vejiga. También existen datos que indican que la obesidad es un factor importante en el desarrollo de ciertos tipos de cáncer.
La mayoría de los profesionales de la salud creen que una persona con sobrepeso corre más riesgo de padecer este tipo de trastornos en la salud. Afortunadamente, es sencillo dejar de pertenecer a este grupo de riesgo. Con tan sólo perder 10 por ciento del peso corporal, una persona con sobrepeso puede mejorar su salud, siempre y cuando no vuelva a recuperar los kilos perdidos.
¿Cómo llegamos a esto?
Antes de la Segunda Guerra Mundial, la preocupación se centraba en los trastornos de la salud causados por la deficiencia de nutrientes (por ejemplo, hambre, desnutrición, beriberi). A medida que los Estados Unidos fueron transformándose en más prósperos, la atención comenzó a trasladarse desde las deficiencias nutricionales a trastornos que se relacionaban con el consumo excesivo (por ejemplo, enfermedades cardíacas, colesterol elevado, diabetes Tipo II). Sin embargo, en la década de los 70, la falta de seguridad en los alimentos era todavía la mayor preocupación que tenía este país, al tiempo que comenzaban a desarrollarse programas sociales y de salud. En las décadas de los 80 y de los 90, el interés recayó en la nutrición y su impacto en las enfermedades crónicas; y se centró especialmente la atención en la grasa dietaria. Sólo en la última década se identificó a la obesidad y al sobrepeso como un importante problema de la salud pública.
Para expresarlo de manera sencilla, el aumento de peso se produce cuando las calorías que se consumen (en las comidas y bebidas) superan a las calorías que se gastan (a través del metabolismo basal ,el efecto térmico de los alimentos y la actividad física). El aumento en el sobrepeso y en la obesidad puede atribuirse a un desequilibrio entre las calorías consumidas y las gastadas, un desequilibrio que se originó en los cambios graduales que se fueron produciendo en un complejo conjunto de factores sociales. Las personas son ahora menos activas en todos los aspectos de su vida cotidiana. El trabajo y el tiempo libre se transformaron en mucho más sedentarios. Los hábitos alimenticios, tales como la composición de la dieta, las comidas fuera de la casa, y el tamaño de las porciones también se fueron modificando . Se produjo, asimismo, un cambio en la forma de diseñar y construir a las comunidades. A menudo, existe una falta de recursos o previsión para diseñar entornos urbanos y suburbanos que alienten estilos de vida activos, como por ejemplo, con aceras y senderos para caminar. Otras áreas que deben ser también investigadas son el impacto que tienen los factores genéticos y psicosociales en el desarrollo del sobrepeso y la obesidad.
El estilo de vida saludable y el manejo del peso corporal
La actividad física
En la actualidad, sólo 45 por ciento de los adultos en los Estados Unidos realizan actividad física regularmente para cumplir con las recomendaciones médicas. Aproximadamente 26 por ciento son sedentarios de acuerdo con la información difundida por el Sistema de Supervisión del Factor de Riesgo de Comportamiento, una encuesta realizada por los Centros para el Control y Prevención de las Enfermedades. Más aún, muchas personas que comienzan programas de ejercicio, no continúan con ellos de manera periódica o directamente los abandonan pasado un tiempo. Además, el desarrollo de nuevas tecnologías y dispositivos que facilitan las tareas más pesadas, los cambios que se van produciendo en la forma en que disfrutamos de nuestro tiempo libre, y las transformaciones en el diseño de las comunidades han contribuido al aumento de los comportamientos sedentarios en los lugares de trabajo, en las escuelas y en el hogar.
La actividad física no tiene que ser agotadora para que nos sirva para mantener el peso y promover la salud. El Colegio de Medicina del Deporte de los Estados Unidos, los Centros para el Control de las Enfermedades y la Oficina General de Cirugía de los Estados Unidos, recomiendan que las personas de toda edad acumulen un mínimo de 30 minutos o más de actividad física de intensidad moderada casi todos los días de la semana. La evidencia preliminar acumulada demuestra que la actividad acumulada o la actividad realizada en plazos cortos, puede proporcionar similares beneficios a la salud que los que proporciona una actividad contínua. Se pueden obtener beneficios adicionales para la salud si se aumenta el tiempo o la intensidad de la actividad y si se incluye entrenamiento de resistencia. Los períodos cortos e intensos de actividad pueden ofrecer beneficios similares que las sesiones más largas pero menos intensas.
Patrones de alimentación
Pese a que los científicos tienen dificultades para medir la forma en que ha cambiado la ingesta de calorías en los últimos 30 años, los datos recopilados por el gobierno sugieren un leve aumento en el consumo diario de calorías durante la última década. Otros estudios han demostrado que han aumentado los tamaños de las porciones adentro y fuera del hogar en prácticamente todas las categorías de alimentos. Dicho aumento, en combinación con estilos de vida menos activos pueden conducir a un aumento de peso en el largo plazo. Por lo tanto, es importante advertir que una alimentación saludable es un logro a largo plazo que implica el equilibrio entre el consumo de calorías y el gasto de calorías.
Las Pautas Dietarias para los Estadounidenses y la Pirámide de la Alimentación sirven como modelos de cómo y qué se debe comer. Las Pautas Dietarias para los Estadounidenses recomiendan elegir una variedad de cereales (especialmente de grano entero), una variedad de frutas y verduras, y guiarse por la Pirámide de la alimentación. La Pirámide nos indica cuántas porciones de cada grupo de alimentos debemos consumir en promedio, y sirve también para los niños mayores de 2 años.
Resumen
Los índices de sobrepeso y obesidad han alcanzado proporciones epidémicas en los Estados Unidos y en el resto del mundo. Esta epidemia aumentó los costos derivados de la atención de problemas de salud que se asocian con una variedad de problemas que surgen por el sobrepeso, como por ejemplo, enfermedades cardíacas, diabetes Tipo II, hipertensión y ciertos tipos de cáncer, además de provocar cientos de miles de muertes prematuras cada año. El aumento en el sobrepeso infantil es un tema alarmante porque los niños con sobrepeso van a tener más probabilidades de transformarse en adultos con sobrepeso u obesos.
El �ndice de Masa Corporal (IMC) es el método más común para definir el sobrepeso y la obesidad en las personas adultas. (aquéllas que tengan un IMC de entre 25 y 29.9 se consideran con sobrepeso, y quienes tienen un IMC superior a 30 son considerados obesos) Sin embargo, las razones que se esconden detrás del aumento en el sobrepeso y la obesidad no son sencillas de determinar.
Fundamentalmente, el aumento de peso se produce cuando las calorías consumidas superan a las calorías que se gastan. Los complejos cambios que se produjeron en la sociedad han originado un desequilibrio entre el consumo de calorías y el gasto de calorías, las personas no practican actividad física, aumentaron los comportamientos sedentarios y se alteraron los hábitos de alimentación.
Sin embargo, es posible lograr un estilo de vida saludable y manejar el peso corporal, si se practica actividad física de manera periódica y se mejoran los hábitos de alimentación. Los padres deberían constituirse en modelos a seguir por sus hijos, para instalar en ellos un estilo de vida saludable que se base sobre la variedad, el equilibrio y la moderación.