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Hoja de datos de alimentos funcionales: ácidos grasos omega-3
 
febrero de 2005
 
Antecedentes
La investigación sugiere que no todas las grasas se crean de la misma manera, particularmente si se trata de la salud cardiaca. En realidad, varias grasas dietarias o ácidos grasos pueden tener distintos efectos sobre los lípidos sanguíneos asociados con la enfermedad cardiaca coronaria (CHD, según sus siglas en inglés), como el colesterol HDL (“bueno”), el colesterol LDL (“malo”) y los triglicéridos. Los ácidos grasos trans y las grandes cantidades de ácidos grasos saturados (SFA, según sus siglas en inglés) en la dieta tienden a elevar los niveles de colesterol LDL y a aumentar el riesgo de enfermedad cardiaca coronaria.1 En el contexto de un consumo moderado de grasas, las dietas que contienen más ácidos grasos monoinsaturados (MUFA, según sus siglas en inglés) y más ácidos grasos poliinsaturados (PUFA, según sus siglas en inglés) generalmente aumentan el riesgo de enfermedad cardiaca coronaria porque pueden disminuir los niveles de colesterol LDL y triglicéridos en sangre.1

El cuerpo humano puede sintetizar los ácidos grados saturados y los ácidos grasos monoinsaturados, pero no todos los ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga.1,2 Por lo tanto, algunos ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga también se denominan ácidos grasos esenciales (EFA, según sus siglas en inglés) porque es esencial obtenerlos de los alimentos.2 La falta de estos ácidos grasos esenciales, durante un período de tiempo, tiene como resultado síntomas clínicos adversos como trastorno del crecimiento, lesiones en la piel y anomalías neurológicas.1,2 Existen dos subclases de ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga: ácidos grasos omega-3 (n-3) y ácidos grasos omega-6 (n-6). Ejemplos importantes de los ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga omega-3 son: el ácido alfa-linolénico (ALA, según sus siglas en inglés), el ácido eicosapentaenoico (EPA, según sus siglas en inglés) y el ácido docosahexaenoico (DHA, según sus siglas en inglés). El ácido alfa-linolénico es el precursor del ácido eicosapentaenoico y del ácido docosahexaenoico.1 El pescado fresco y los aceites de pescado son fuentes ricas de ácido eicosapentaenoico y de ácido docosahexaenoico, mientras que las principales fuentes de ácido alfa-linolénico son las nueces y ciertos aceites vegetales, incluido el aceite de linaza y de canola.1 Ejemplos de los ácidos grasos poliinsaturados omega-6 son el ácido linoleico (LA, según sus siglas en inglés), el ácido gama-linolénico (GLA, según sus siglas en inglés) y el ácido araquidónico (ARA, según sus siglas en inglés). El ácido linoleico se encuentra en los aceites de vegetales y plantas, como el aceite de maíz, de cártamo, de soja y de girasol. El ácido gama-linolénico se encuentra principalmente en el aceite de onagra, en el aceite de borraja y en el aceite de semilla de grosella negra. El ácido araquidónico se encuentra en productos animales como carne, aves y huevos.1

Tabla 1. Ácidos Grasos Omega-3 y Omega-6

Ácidos Grasos Poli-
insaturados de Cadena Larga
Nombre Abreviatura en Inglés Estructura Fuente de Alimentos
Omega-3 ácido alfa-
linolénico
ALA 18:3n-3 Nueces, aceite de linaza y aceite de canola
  ácido eicosapenta-enoico EPA 20:5n-3 Pescado graso y aceites de pescado
  ácido docosa-hexaenoico DHA 22:6n-3 Pescado graso y aceites de pescado
Omega-6 ácido linoleico LA 18:2n-6 Aceite de maíz, de cártamo, de soja, de semilla de algodón y de girasol
  ácido gama-
linolénico
GLA 18:3n-6 Aceite de onagra, de borraja y de semilla de grosella negra
  ácido araqui-
dónico
ARA 20:4n-6 Carne, aves y huevos

Efectos para la Salud
La función de los ácidos grasos n-3 en el crecimiento y en el desarrollo, así como en la salud y en la enfermedad—particularmente en la enfermedad cardiaca coronaria—es actualmente una de las áreas de investigación de más rápido crecimiento en la ciencia nutricional. Como resultado de ello, el conocimiento de estos ácidos grasos poliinsaturados esenciales ha aumentado significativamente.3 Los beneficios de los ácidos grasos n-3 fueron notados por primera vez en estudios epidemiológicos realizados entre los habitantes de Inuits en Groenlandia.4 La rareza de la enfermedad cardiaca isquémica (caracterizada por el enangostamiento de las arterias del corazón) en esta población esquimal fue atribuida a su tradicional dieta rica en ácido eicosapentaenoico de animales marinos y de pescado. Además, el consumo de ácido linoleico entre los esquimales era bajo comparado con la dieta danesa típica.4 Esta observación ha llevado realizar varios estudios epidemiológicos y de observación en hombres y mujeres que consumen regularmente pescado, y se han demostrado resultados similares en la salud cardiaca.5

Los beneficios cardiovasculares del consumo de ácidos grasos n-3 se han documentado en varios estudios prospectivos y en ensayos clínicos randomizados.5-11 Un pequeño estudio clínico permitió descubrir que los pacientes que consumieron concentrado de aceite de pescado durante dos años tuvieron niveles de triglicéridos más bajos que los que recibieron un placebo.6 Estos resultados demostraron que consumir ácidos grasos n-3 diariamente puede reducir el riesgo de engrosamiento anormal de las arterias debido a depósitos de grasa en las paredes internas de las arterias (arteriosclerosis). Un meta-análisis de estudios sobre diabetes y aceites de pescado permitió descubrir que se produjo una reducción del 30 por ciento en los niveles de triglicéridos de los pacientes—particularmente en sujetos con diabetes Tipo I.12 Esto es notable, considerando que la alta tasa de mortalidad cardiovascular de personas con diabetes se ha atribuido parcialmente a las mayores concentraciones de triglicéridos en la sangre.12

Estudios más grandes, como el Ensayo GISSI-Prevenzione (Gruppo Italiano per lo Studio della Sopravvivenza nell’Infarto miocardico),9 el Estudio Cardiaco de Lyon,10 y el Estudio Cardiaco de la Dieta Indo-Mediterránea,11 sugieren que los ácidos grasos n-3 tienen un mecanismo de protección para reducir el riesgo de los latidos cardiacos irregulares.9-11 Además, el ensayo de GISSI-Prevenzione—el más prolongado de los tres estudios, del que participaron 11,323 sujetos que sobrevivieron a su primer ataque cardiaco—demostró que incluso una pequeña cantidad (1 gramo por día) de ácidos grasos n-3 es efectiva para reducir la mortalidad general y el riesgo de muerte cardiaca en un 20 por ciento y en un 45 por ciento, respectivamente.9

También se ha demostrado que los ácidos grasos omega-3 son beneficiosos en distintas etapas de la vida y en diferentes condiciones de salud. El ácido docosahexaenoico se encuentra naturalmente en la leche materna y se ha demostrado que propicia el desarrollo visual y cognitivo en los bebés.13 Varias fórmulas para bebés contienen ahora ácido docosahexaenoico junto con ácido araquidónico para imitar mejor la leche materna. También han surgido evidencias que demuestran los beneficios del consumo de ácidos grasos n-3 en condiciones de salud como la depresión,14 el cáncer,15 el lupus,16 y el asma.17 Un estudio transversal realizado en Australia demostró una asociación inversa entre la maculopatía relacionada con la edad (ARM, según sus siglas en inglés)—una causa que provoca ceguera en adultos mayores—y el consumo de pescado. Las personas que comían pescado más de una vez por semana redujeron a la mitad su riesgo de tener maculopatía relacionada con la edad, en comparación con aquellas personas que comían pescado menos de una vez por mes.18 Los pacientes con artritis reumatoidea que recibieron suplementos de aceite de pescado además de medicación de apoyo tuvieron una disminución significativa de la cantidad de articulaciones blandas y de la rigidez matinal.19 La continuación del estudio de ácidos grasos n-3 permitirá entender aún más sus efectos en el desarrollo, en la salud y en la reducción del riesgo de enfermedades.

Recomendaciones
En general, la comunidad científica no ha llegado todavía a un consenso en términos de la relación dietaria ideal entre el ácido linoleico y el ácido alfa-linolénico, la ingesta óptima de ácidos grasos n-3 o la eficacia comparativa de ácidos grasos n-3 vegetales y marinos. La relación actual del consumo de ácido linoleico y de ácido alfa-linolénico en Europa Occidental y en los Estados Unidos está entre 15:1 y 20:1.20. Esto se debe al mayor consumo de aceites vegetales y carnes ricos en ácido linoleico y al menor consumo de pescado. Estas relaciones son mucho más altas que la relación encontrada en la dieta paleolítica a partir de la cual evolucionaron los humanos. Esa dieta incluía cantidades casi iguales de ácido linoleico y ácido alfa-linolénico (1-2:1).3 Preocupados por la falta de equilibrio del ácido linoleico y el ácido alfa-linolénico en la dieta y por su posible efecto negativo sobre la salud, algunos expertos creen que la evidencia indica que una relación de 4:1—similar a la del Estudio Cardiaco de Lyon y a la dieta tradicional japonesa—sería óptima.20 Sobre la base de estudios limitados realizados en animales, niños y adultos, el Instituto de Medicina ha determinado que una relación de ácido linoleico y ácido alfa-linolénico de 5:1 a 10:1 es una recomendación razonable para los adultos.1 Sin embargo, un taller de expertos concluyó que es la cantidad absoluta de ácido linoleico en la dieta, no su relación con el ácido alfa-linolénico, lo que es importante para reducir el riesgo de enfermedad cardiaca coronaria.21

Las Ingestas Dietarias de Referencia (DRI, según sus siglas en inglés)—publicadas por el Instituto de Medicina en colaboración con Health Canada—recomiendan una ingesta de ácido alfa-linolénico de entre el 0,6 y el 1,2 por ciento de la energía, o de entre 1,3 y 2,7 gramos por día, sobre la base de una dieta de 2000 calorías.5 La Organización Mundial de la Salud y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OMS-OTAN) recomiendan consumir 0,3 a 0,5 gramos por día de ácido eicosapentaenoico + ácido docosahexaenoico.5 Estas recomendaciones se pueden implementar comiendo dos porciones de pescado por semana, principalmente pescados grasos—salmón, arenque y caballa—y utilizando aceites vegetales líquidos que contienen ácido alfa-linolénico.5 El Comité Asesor de Pautas Dietarias 2005 también recomendó el consumo de dos porciones de 4 onzas de pescado de alto contenido de ácido eicosapentaenoico y ácido docosahexaenoico por semana para reducir el riesgo de enfermedad cardiaca coronaria.23 La Asociación Cardiaca Americana recomienda consumir 0,5 a 1,8 gramos por día de ácido eicosapentaenoico y ácido docosahexaenoico para reducir la enfermedad cardiaca y 1,5 a 3 gramos por día de ácido alfa-linolénico para conseguir efectos beneficiosos para la salud.6 La ingesta promedio actual de ácidos grasos n-3 en los Estados Unidos es de aproximadamente 1,6 gramos por día (~0,7% de las calorías totales); de estos, sólo entre 0,1 y 0,2 gramos por día son ácido eicosapentaenoico y ácido docosahexaenoico.5

Mientras que gran parte de la investigación científica actual apoya los efectos del pescado y de los aceites de pescado para la salud, todavía no está claro si existen diferencias funcionales entre los ácidos grasos poliinsaturados n-3 marinos y vegetales. Un gran estudio clínico, el Estudio Cardiaco de la Dieta Indo-Mediterránea, permitió descubrir que el aceite de semilla de mostaza y el aceite de pescado eran efectivos para reducir los resultados de enfermedad cardiovascular comparados con un placebo, pero no detectaron diferencias entre los dos suplementos.11 Además, sólo hay disponibles unos pocos estudios sobre el ácido alfa-linolénico y las variaciones en el diseño del estudio y en la metodología hacen que sea difícil hacer comparaciones.8 Los factores como las características de la población pueden confundir los resultados. Por ejemplo, si la población en estudio ya tenía ingestas generales elevadas de pescado, comer más pescado no se asocia con mayores beneficios.21 Además, la menor mortalidad por enfermedad cardiaca coronaria se ha encontrado sólo en grupos de alto riesgo.5 Y los demás componentes dietarios hacen difícil identificar los beneficios específicos de los ácidos grasos n-3. Los estudios sobre ácidos grasos n-3 de las dietas de tipo mediterránea identificaron las fibras, los fitoquímicos y los antioxidantes de las frutas, vegetales, granos enteros y nueces como otros contribuyentes potenciales de los beneficios observados en la salud. 10,11

En Octubre de 2000, después de una revisión de la literatura científica sobre los suplementos dietarios que contienen ácido eicosapentaenoico y ácido docosahexaenoico, la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA, según sus siglas en inglés) llegó a la conclusión de que no se podía establecer un beneficio directo en la reducción del riesgo de enfermedad cardiaca coronaria derivado del consumo de ácidos grasos n-3 porque sus efectos en la población general sana se desconocen en comparación con los de las poblaciones enfermas.24 Si bien los ácidos grasos n-3 se asociaron con menor cantidad de triglicéridos,6,12 los ácidos grasos omega-3 generalmente no tienen efectos sobre el colesterol LDL, un marcador subrogado validado de la enfermedad cardiaca coronaria.24 Dado que las evidencias no son concluyentes, la Administración de Alimentos y Medicamentos ha permitido incluir un dato de salud calificado en los suplementos dietarios —siempre que la etiqueta no recomiende superar una ingesta diaria de dos gramos de ácido eicosapentaenoico y ácido docosahexaenoico combinados.25 En septiembre de 2004, la Administración de Alimentos y Medicamentos anunció que permitiría incluir un dato de salud calificado respecto de la reducción del riesgo de enfermedad cardiaca coronaria en alimentos convencionales que contienen los ácidos grasos omega-3 ácido eicosapentaenoico y ácido docosahexaenoico. El dato dice: "Investigaciones con datos de respaldo pero no concluyentes demuestran que el consumo de los ácidos grasos omega-3 ácido eicosapentaenoico y ácido docosahexaenoico puede reducir el riesgo de enfermedad cardiaca coronaria. Una porción de [nombre del alimento] aporta [x] gramos de los ácidos grasos omega-3 ácido eicosapentaenoico y ácido docosahexaenoico. [Ver información nutricional para el contenido de grasa total, grasa saturada y contenido de colesterol.]"26 Es necesario hacer nuevas investigaciones para lograr un consenso/acuerdo científico significativo respecto de la relación entre los ácidos grasos n-3 y la enfermedad cardiaca coronaria así como respecto de otros beneficios para la salud.

La Base
Los ácidos grasos omega-3 del pescado y de los aceites de pescado tienen un efecto beneficioso en las personas que tienen enfermedad cardiaca cardiovascular preexistente. Una porción de pescado por semana puede disminuir el riesgo de enfermedad cardiaca cardiovascular fatal en aproximadamente un 40 por ciento. Por lo general, se recomienda a la población sana consumir, como parte de una dieta sana, dos porciones de 4 onzas de pescado alto en ácido docosahexaenoico y ácido eicosapentaenoico por semana. Actualmente, la Administración de Alimentos y Medicamentos permite incluir un renglón con información de salud calificada acerca de estos ácidos grasos omega-3 (ácido docosahexaenoico y ácido eicosapentaenoico) y acerca de la enfermedad cardiaca coronaria en los suplementos dietarios y en los alimentos convencionales.

 Ácidos Grasos Omega-3:
  Se encuentran en las plantas y en las fuentes marinas
Plantas:
  Lino
Nueces
Aceite de Canola
Fuentes Marinas:
  Salmón
            Sardinas
            Atún
Propiedades:
  Pueden reducir el riesgo de enfermedad cardiaca coronaria.
Pueden contribuir a mantener la función mental y visual.

Referencias:

1 Ingestas Dietarias de Referencia para Energía, Carbohidratos, Fibras, Grasas, Ácidos Grasos, Colesterol, Proteínas y Aminoácidos. Instituto de Medicina. 2002.

2 Escott-Stump et al. Terapia de Alimentos, Nutrición y Dieta de Krause 10 edición, 2000.

3 Simopoloulos, AP. Ácidos grasos esenciales en salud y en enfermedades crónicas. Am J Clin Nutr. 1999; 70 Suppl: 560S-569S.

4 Bang HO, Dyerberg J, Sinclair HM. La composición de los alimentos de los esquimales en el noroeste de Groenlandia. Am J Clin Nutr. Diciembre1980; 33: 2657-2661.

5 Kris-Etherton P, Harris WS, Appel LJ. El Consumo de Pescado, Aceite de Pescado, Ácidos Grasos Omega-3 y la Enfermedad Cardiovascular. Am Heart Assoc Sci Statement. 2002; 2747-2757.

6 Von Schacky C, Angerer P, Kothny W, Thiesen K, Mudra H. El efecto de los ácidos grasos dietarios n-3 en la arteriosclerosis coronaria. Ann Intern Med. 1999; 130: 554-562.

7 Harris WS, Isley WL. Evidencia de estudio clínico de los efectos cardioprotectores de los ácidos omega-3. Curr Atheroscler Rep. 2001; 3(2): 174-179.

8 Agencia para la Investigación y la Calidad de la Atención Médica. Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos. Marzo de 2004. AHRQ Pub. No. 04-E009-1.

9 Marchioli R, Barzi F, Bomba E, et al. Protección temprana contra la muerte súbita proporcionada por los ácidos grasos poliinsaturados n-3 después del infarto de miocardio. Circulation. 2002; 105:1897-1903.

10 De Lorgeril M, et al. La dieta mediterránea, los factores tradicionales de riesgo y la tasa de complicaciones cardiovasculares después del infarto de miocardio. Circulation. 1999; 99:779-785.

11 Singh RB, et al. Efecto de una dieta indo-mediterránea en la progresión de la enfermedad de las arterias coronarias en pacientes de alto riesgo. Lancet. 2002; 360:1455-61.

12 Friedberg CE, Janssen MJ, Heine RJ, Grobbee DE. El aceite de pescado y el control de la glucemia en la diabetes. Diabetes Care. 1998; 21(4): 494-500.

13 N, et al. Evaluaciones visuales, cognitivas y del lenguaje a los 39 meses: un estudio de seguimiento de niños alimentados con fórmula que contiene ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga hasta el primer año de edad. Pediatrics. Septiembre de 2003; 112(3): e177-e183.

14 Suzuki S, Akechi T, Kobayashi M, Taniguchi K, Goto K, Sasaki S, Tsugane S, Nishiwaki Y, Miyaoka H, Uchitomi Y. La ingesta diaria de ácidos grasos omega-3 y la depresión en pacientes japoneses con cáncer de pulmón recientemente diagnosticado. Br J Cancer. Febrero de 2004; 23:90(4):787-93.

15 Jho DH, Cole SM, Lee EM, Espat NJ. Función del Suplemento de Ácidos Grasos Omega-3 en la Inflamación y en el Cáncer. Integr Cancer Ther. Junio de 2004; 3(2):98-111.

16 Reifen R, Blank M, Afek A, et al. El lino reduce los niveles de anticuerpos. Lupus. 1998; 7(3):192-7.

17 ME, Koumenis IL, Edens MB, Tramposch KM, Clayton B, Bowton D, Chilton FH. Inhibición de la biosíntesis de leucotrieno producida por una novedosa formulación de ácidos grasos dietarios en pacientes con asma atópico: un estudio randomizado, controlado por placebo, de grupo paralelo y prospectivo. Clin Ther. Marzo de 2003; 25(3):972-9.

18 Smith W, Mitchell P, Leeder SR. Las grasas dietarias y la ingesta de pescado y la maculopatía relacionada con la edad. Arch Ophthalmol 2000;118: 401-404.

19 Kremer JM. Suplementos de ácidos grasos n-3 en la artritis reumatoidea. Am J Clin Nutr 2000; 71: 349S-351S.

20 Simopoulos AP. Los ácidos grasos n-3 y la salud humana: definición de estrategias para la política pública. Lipids 2001; 36 Suppl: S83-S89.

21 De Deckere, E.A.M., Korver, O., Verschuren, P.M., Katan, M.B. Aspectos médicos del pescado y de los ácidos grasos poliinsaturados omega-3 de origen vegetal y marino. Eur J Clin Nutr 1998; 52: 749-753.

22 Harris W, et al. Los ácidos grasos n-3 y la excreción urinaria de metabolitos de óxido nítrico en humanos. Am J Clin Nutri. 1997; 65: 459-464.

23 Departamento de Salud y Servicios Humanos. Informe del Comité Asesor de Pautas Dietarias sobre las Pautas Dietarias para los Estadounidenses, 2005. 19 de agosto de 2004. http://www.health.gov/dietaryguidelines/dga2005/report

24 Registro Federal de los Estados Unidos 65 FR 58917-18, 3 de octubre de 2000.

25 Carta en respuesta a un pedido de reconsideración de la información calificada de una información de salud incluida en un suplemento dietario respecto de los ácidos grasos omega-3 y la enfermedad cardiaca coronaria (Docket No. 91N-0103).

26 Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos. La Administración de Alimentos y Medicamentos Anuncia Información Médica Calificada de Ácidos Grasos Omega-3. 8 de septiembre de 2004. http://www.fda.gov/bbs/topics/news/2004/NEW01115.html